luns, 15 de xullo de 2013

Para o meu escarmento

“[…]¡menudo espectáculo de irracionalidad y pesadilla es la historia de la filosofía! Pensemos, por ejemplo, en la reverencia con que se mira a Platón. Empezó durante su vida y ha durado, con algunos altibajos, casi 2.400 años. Poco después de su muerte en el año 347 a. C. corría por Atenas la historia de que Platón en realidad era divino […]. Algunos filósofos neoplatónicos lo adoraron como si fuera un dios.
[…] El gran resurgimiento renacentista del platonismo en Italia […] incluyó la recuperación del culto a Platón. […] Es posible que entre los platonistas de Cambridge del siglo XVII no existiera una verdadera adoración a Platón: nos lo hubieran dicho sus enemigos calvinistas y anglicanos. Sin embargo es cierto que mantuvieron viva la ardiente devoción por Platón [resurgida] durante el Renacimiento. Thomas Taylor, que murió en 1835, es el filósofo más moderno, por lo que sé, que creyó en la divinidad de Platón. Pero sería el colmo de la temeridad decir que fue el último, dado el aparente carácter indestructible de este culto”.

Modestamente, Sampedro a adoración non, pero a veneración mantena.
O texto é de David Stove, nun magnífico prólogo ao seu libro El culto a Platón y otras locuras filosóficas.

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