“[…]¡menudo espectáculo de irracionalidad y pesadilla es la
historia de la filosofía! Pensemos, por ejemplo, en la reverencia con que se
mira a Platón. Empezó durante su vida y ha durado, con algunos altibajos, casi
2.400 años. Poco después de su muerte en el año 347 a . C. corría por Atenas
la historia de que Platón en realidad era divino […]. Algunos filósofos
neoplatónicos lo adoraron como si fuera un dios.
[…] El gran resurgimiento renacentista del platonismo en
Italia […] incluyó la recuperación del culto a Platón. […] Es posible que entre
los platonistas de Cambridge del siglo XVII no existiera una verdadera
adoración a Platón: nos lo hubieran dicho sus enemigos calvinistas y
anglicanos. Sin embargo es cierto que mantuvieron viva la ardiente devoción por
Platón [resurgida] durante el Renacimiento. Thomas Taylor, que murió en 1835, es
el filósofo más moderno, por lo que sé, que creyó en la divinidad de Platón. Pero
sería el colmo de la temeridad decir que fue el último, dado el aparente carácter
indestructible de este culto”.
Modestamente, Sampedro a adoración non, pero a veneración
mantena.
O texto é de David Stove, nun magnífico prólogo ao seu libro
El culto a Platón y otras locuras
filosóficas.
Ningún comentario:
Publicar un comentario